El 24 de marzo de 1976, la junta de Comandante
jefe de las fuerzas armadas usurpo el gobierno constitucional y comenzó así una
nueva dictadura en nuestro país con el golpe de Estado que derroco de
presidencia de la Nación a María Estela Martínez de Perón, abolió la Constitución
Nacional y designo como presidente de facto el general José Rafael Videla. A
partir de ese día empezó lo que los militares desde el poder llamaron
"Proceso de Reorganización Nacional", y que hoy reconocemos como la
dictadura que vivió el pueblo argentino y que se caracterizó por el uso sistemático
de la violencia ejercida desde el Estado.
El terrorismo de estado en nuestro país no
tuvo aislado de lo que ocurría en el resto de América latina. Se sucedieron
simultáneamente dictaduras en casi todos los países de la región. Se pueden
mencionar como ejemplos las dictaduras de Augusto Pinochet en Chile
(1973-1990), de Alfredo Stroessner en Paraguay (1953-1989), y las iniciadas en
Uruguay por Juan María Bordaberry (1973-1985), ene Brasil por Castello Branco
(1964-1985) y la de Bolivia que se extiende de 1964 hasta 1982 y tuvo, entre
otros, a Hugo Banzer Suarez en el poder entre 1971 y 1978.
Estas dictaduras llegaron a una coordinación supranacional
de la represión, incluso por encima de diferentes importaciones en otros campos
las vinculadas a las hipótesis de guerra entre si. Asi persiguieron a los
disidentes a través de la Operación Cóndor, un plan secreto que coordinó tareas
de inteligencia, persecución y asesinatos de opositores realizadas por
organismos represivos de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay,
que incluso actuaron fuera de las fronteras de estos países.
Las personas víctimas de la represión eran
secuestradas en sus casas, en sus trabajos o en otros lugares que solían
frecuentar. En tanto ilegales, el Estado no reconocía abiertamente haber hecho
las detenciones. Estas personas pasaban a una categoría indefinida: no se sabía
precisamente quienes, nadie reconocía la detención. Pero tampoco aparecían
muertos. Había desaparecido. El origen del término "desaparecidos" lo
da el represor y genocida Jorge Rafael Videla cuando en 1978 y frente a las cámaras
de televisión declaro impunemente: " No están ni vivos ni muertos, están
desaparecidos". Hubo más de 30.000 desaparecidos en nuestro país.